Castro Valnera, el Bernacho
Base militar RETES abandona en las Villuercas, Caceres. Axel Cotón Gutiérrez, CC BY-SA 4.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0, via Wikimedia Commons

Evidentemente, la base militar, el radar, donde transcurre parte de la novela Lunático, es producto de la ficción y fruto de mi imaginación. No existe.

Ahora, tan solo podemos inventar desde lo que conocemos. Por ejemplo, tan solo podemos crear seres extraterrestres dotándolos de atributos terrestres, se parecerán a nosotros los humanos, o a un animal, a una planta, a algo de aquello con lo que convivimos en nuestro planeta. Escapar de esta trampa no es fácil, ya lo intentó el escritor polaco Stanislaw Lem en su novela «Solaris», donde, el ser, la cosa, el ente, era todo un planeta inteligente con idioma propio. Pero, ya, al anunciar esto, nos situamos sobre el problema, pues inteligencia y lenguaje son algo que, del mismo modo, nosotros definimos basados en nuestra experiencia y conocimiento como humanos. Clasificamos y definimos a partir de lo que conocemos y lo nuevo se basa en viejas referencias.

Stanislaw Lem

En mi caso, la inspiración viene dada por un radar, base española adscrita a la OTAN, situada, de ahí, también, en parte, la idea del título de la obra, en el puerto burgalés de la Lunada. Zona de la montaña pasiega burgalesa.

Y, del mismo modo, el situar temporalmente la acción en invierno, en un tiempo de tormentas de nieve que dan lugar a que la estación, el radar, quedara aislado, fue fruto de haber leído, en el periódico provincial, la historia sobre el aislamiento sufrido por la base durante días. Dejo enlace de la noticia.

https://www.elcorreodeburgos.com/burgos/provincia/221005/183423/eva-12-20-vigilando-cielos-picon-fraile.html

El radar se sitúa en altura, en zona poco poblada, en una de las cimas que componen un antiguo circo glaciar. Este, una construcción relativamente nueva, del 2001, sustituye a una vieja. El antiguo edificio también aparece mencionado ficticiamente en la novela, se ubicaba en un pico cercano, el Picón Blanco.

Foto del Refugio en invierno. Fuente, página Facebook del Refugiohttps://www.facebook.com/photo/?fbid=481319575696978&set=pcb.481319719030297

Lugar, este, el del Picón, hoy conocido y frecuentado por los amantes al ciclismo, pues es puerto de primera categoría, no muy largo, 8,4 km, pero con una pendiente media de 9,4% y rampas de hasta el 17 y el 18%. Desde hace unos años se ha convertido en etapa fundamental de la Vuelta a Burgos, pero, del mismo modo, ha sido día de recorrido en la Vuelta a España. Arriba de este puerto, se encuentran los restos de la antigua base. Estos, en días soleados, tienen unos blancos tejados que reflejan el sol, a veces dando la impresión de que lo que se observa son restos de neveros. Cuando he subido allí, casi siempre, dentro de las ruinas, hay vacas, estas pastorean sueltas por la zona y se refugian allí. También, motivo por el que buscan el resguardo del lugar, es que he podido observar cómo el pastor, les da paja a las afueras del recinto.

También, tal y como describo en la novela, al lado de la base militar, la actual, hay una abandonada estación de ski, pero, al contrario que en la novela, esta no está vacía, hoy es un refugio de montaña gestionado por unos magníficos propietarios donde, además, se come bien. Lugar frecuentado por los amantes del ski de fondo, y por montañeros que desean subir al pico más alto de la zona, El Castro Valnera, o a otros circundantes.

El radar también se asienta sobre cortados, algunos de ellos, como se describe en la novela, de consideración. Pero, a diferencia de lo escrito, la imagen de la base no se corresponde con aquella de un Búnker, al menos no de aquellos que visualizamos en documentales de aspecto tan siniestro, tenebroso.

Foto tomada de la web de Wikiloc. Ruta subida por «Trikitoko» .

El aislamiento sufrido por la base en invierno ha ocasionado que, puntualmente, el relevo del personal haya tenido que subir a la base con esquíes y raquetas reproduzco la información aparecida en «El Diario de Burgos», 8 de Enero de 2021:

«El día de Reyes, un helicóptero llegó a Espinosa de los Monteros para realizar el oportuno relevo de personal. Sin embargo, no fue posible. A la nieve acumulada, en polvo, que es más inestable, se le sumó mala visibilidad y vientos racheados, «todos los ingredientes para que una misión aérea se aborte», afirma el comandante. Así que los militares se pusieron manos a la obra para abrir un acceso, al menos peatonal, hasta la base militar. Desde mediodía del 6 de enero estuvieron trabajando, en varios turnos, para limpiar la carretera, la BU-572, que llega al puerto de Lunada.»

«El EVA 12 es la única unidad de las Fuerzas Armadas que en invierno tiene permanentemente esta situación», explica el comandante. «En ninguna unidad, para ir a trabajar por la mañana tienen que meterse dos kilómetros de raquetas antes de empezar a trabajar», se lamenta

Quizás sea por este motivo o alguno parecido que el escuadron tiene un lema ««Donde nadie está, estamos nosotros».

La base se encuentra frente al pico mas alto de la cornisa, el Castro Valnera de 1718m, estando el radar a 1600m de altura, cuentan con haber vivido espesores de nieve de hasta 20m, y temperaturas que han llegado a estar en -12 bajo cero.

maquina en la estación de esqui de la lunada, tomada de nevasport.com
En la imagen se puede ver como la carretera de acceso al radar ha quedado bajo la nieve.
militares subiendo a pie para dar el relevo. Foto del Correo de Burgos,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *